Días bajo nubes.

Perjudicar, ¿A quién se quiere perjudicar? cuando de molestar se trata;
seguir en un lugar no necesario para arriesgar el miedo a nada de lo que es,
pues el morbo alimentado no desea lucirse, a quien fuera quiere estar;
las noches de silencio y la infancia peregrina de rincones azules de plata,
la atracción imposible que juzga a un falso cielo con nubes grises,
y la noche rara de una madrugada a pie imposible de olvidar.

El recuerdo nace y la noche brilla, nostálgica está la luna;
por las escasas palabras de la persona que piensa en ella,
como mejillas rojizas suele verse de lejos el incesto,
necesidad de estar delirando como niño en cuna,
no puedo decirte nada si no me tomas en cuenta en esta tarde bella,
el olvido precedido por dudables poderes me atrapan en esto.

Caminaré sin pena junto a mi locura de espacios vacíos y crueles,
arriesgando los recuerdos débiles de realidad, como persecución mental,
obsesión duradera y enfermiza de lo que suele seguir siendo,
como un depredador común y corriente devorando papeles,
sagrados y sin medir consecuencias, todo parece trascendental,
aunque somos distantes como aquella noche de sofá, sigo mintiendo.

Cabizbajo y no por humildad, delinquiendo para solo aparentar;
perdiendo bendiciones y ganando dudas, regreso al laberinto,
metido en sueños de papel, fingiendo quererte más que él.
Quien quita, no soy la mejor opción a tratar;
el valor que me falta, cuando sobra pasa como el viento;
lo admito, mis berrinches se marchitaron junto al sueño aquel.

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